Crisis de transporte marítimo complica a procesadores de avellanas de Oregón

Existe una cantidad importante de contenedores que se encuentran apilados al sur de Seattle desde el 13 de octubre. Hay aproximadamente 15 barcos de carga esperando poder atracar en los puertos de Tacoma y Seattle.

Esto ocurre justo cuando el periodo de demanda de avellanas en Oregón es más crítico. Allí, normalmente no se hallan barcos esperando en Puget Sound.

Los embotellamientos en los envíos de contenedores con destino a Europa y Asia han generado problemas importantes que afectan a los exportadores de cultivos como los de las avellanas.

Estas últimas ocuparon el décimo lugar en la lista de los principales productos agrícolas de Oregón en 2020, con un valor total de 132,3 millones de dólares, según el estado.

Sin embargo, este año los puertos de Estados Unidos han experimentado una crisis en cuanto al transporte marítimo, lo cual está causando grandes retrasos en la entrega de productos agrícolas, debido a que los buques porta contenedores permanecen a lo largo de la costa y la carga se queda en los muelles sin suficientes conductores de camiones para manejarla.

Esta situación se ha convertido en una pesadilla logística para Andrea Fields, gerente de ventas internas de Hazel Growers of Oregon, quien intenta coordinar el transporte mientras lidia con una alta demanda y una capacidad reducida de la cadena de suministro.

«Tienen esta ventana de tiempo finita para poner su producto en el agua, por lo que están constantemente contrarreloj, tratando de asegurarse de que pueden hacerlo», aseveró la gerente.

A ello, agregó que «las cosas se están moviendo mucho, por lo que se está tratando de combinar el tiempo de producción de los productos de los clientes con el momento en que un camión puede recogerlo y cuando se puede llevar al barco».

Al mismo tiempo, Fields explicó que actualmente todos están funcionando por sobre la capacidad habitual, lo cual ha conllevado a retrasos y en algunos casos a que los transportistas cancelen reservas sin previo aviso.

«Esto ha sucedido mucho más de lo que nos hubiera gustado. Cuando esto ocurre, hay que reorganizar todo lo que se tenía para la carga y rehacer todo», sentenció Fields.

Las demoras pueden resultar especialmente problemáticas y costosas para ciertos sectores agricultores, como los de las frutas y los vegetales, debido a que los procesadores tienen que asegurarse de que permanezcan refrigerados, ya que de lo contrario se pueden estropear.

Afortunadamente, la gerente asegura que ese no es un problema mayor para las avellanas, sin embargo con el tiempo puede transformarse en uno. «Nuestro mayor desafío es saber que China, uno de los consumidores, lo necesitará para las fiestas y Europa para Navidad», afirmó.

A su vez, señaló que están haciendo todo lo posible para intentar mitigar las demoras, trabajando con más socios y buscando alternativas. Además, dio a conocer que tienen a cinco o seis compañías de respaldo en caso de que alguno de los proveedores no pueda cumplir con su tarea de transporte.

Bajo la premisa de que la presente es la época típica de exportación, Fields dijo que ha estado en contacto con los clientes para ajustar las expectativas de tiempo.

Fuente: The Bulletin